Grandes conquistas

El bebé tiene que ensayar y dominar sus movimientos antes de animarse a caminar.

Cuando Elena salió del hospital, apenas se movía. Papá la dejaba en la cuna boca arriba y así la encontraba horas después. Doce meses después, es ella quien manda. Sabe sentarse, ponerse de pie, gatear? Todo un mundo de posibilidades que ha ido conquistando poco a poco, casi sin darse cuenta. Aunque el mérito sea suyo, también sus padres le han echado una manita acompañándola en sus juegos y respetando sus ritmos. Por eso ella ha podido conquistar etapas en el momento justo, cuando se ha sentido preparada para ver el mundo con mucha más autonomía. 

Levanta la cabeza
Desde que nacen, los bebés son capaces de realizar un ligero, pero importante, movimiento: levantar o girar levemente la cabecita. Lo justo para poder comer o no ahogarse si vomitan. Poco a poco aprenderán a ampliar ese movimiento hasta alcanzar los 45º sobre el plano de la cama. Antes de los cuatro meses, ya podrán elevarla 90º y girarla hacia ambos lados con soltura.

¿Cómo lo ha logrado?
Además de que la musculatura de la nuca tiene que estar desarrollada, el bebé apoya su antebrazo para lograr este movimiento. De lo contrario, no podrá soportar el peso de su cabeza.

Es importante acostarlo de vez en cuando en el suelo sobre una cobijita para que vaya ensayando y gane tono muscular. Su curiosidad innata hará el resto: explorar es una de sus actividades favoritas y solamente podrá asomarse al mundo si es capaz de verlo a cierta altura del suelo. 

Forzarlo para que haga cierto movimiento o colocarlo en una postura que no ha alcanzado por sí mismo no le ayudará.

Se sienta
Una de las conquistas más difíciles es la de sentarse solito y sin más ayuda que sus propias manos, en las que se apoyará para mantener la postura. Poco a poco las irá soltando. Alrededor de los ocho meses empezará a ver el mundo con las manos libres para dar palmaditas, tomar objetos o, simplemente, chuparlas.

¿Cómo lo ha logrado?
Las lumbares tienen que tener el suficiente tono muscular como para sujetar todo su tronco superior. Mientras eso no ocurra, colocarlo en esa posición será inútil porque aún no está preparado.

El bebé debe llegar a esta postura por sí mismo. La única ayuda que puedes darle es, de nuevo, dejar que explore todo lo que lo rodea sin dirigir sus movimientos. Cuando tenga la suficiente fuerza para mantener el peso de su espalda, ensayará esta postura una y otra vez. 

Cuando el bebé tenga fuerza suficiente para realizar sus posturas, ensayará una y otra vez. 

Gatea
A los diez meses el bebé suele comenzar a gatear. Y seguramente ya no querrá quedarse quieto. ¿La razón? Ha conseguido alcanzar la primera forma de desplazamiento verdaderamente eficaz.

¿Cómo lo ha logrado?
Además de haber desarrollado la masa muscular de brazos, piernas y espalda, para gatear también ha tenido que alcanzar la coordinación de brazos y piernas. 

Una vez que sepa sentarse, el paso hacia el gateo suele llegar de forma natural en pocas semanas. Si cuando estés jugando con él le enseñas un objeto que llame su atención –un balón, su muñeco preferido, un cubo de colores–, probablemente intentará desplazarse hacia él gateando.

Se pone de pie
Ver el mundo desde las alturas es todo un acontecimiento: mantenerse de pie como papá y mamá es el primer paso hacia una libertad que alcanzará totalmente cuando pueda caminar. En torno a los nueve meses, el pequeño empieza a mantenerse erguido sobre sus pies, aunque con el apoyo de lo que tenga a la mano: un taburete, los barrotes de su cuna, una mesa.

¿Cómo lo ha logrado?
Sus piernas ya son capaces de mantener el peso de todo el tronco, lo que requiere que los músculos de sus extremidades inferiores estén plenamente desarrollados. 

Dejarle espacio, proporcionándole posibles apoyos para ?que pueda sujetarse, es la mejor manera de animarlo a observar ?el mundo desde las alturas.

Se da la vuelta
Un buen día, papá y mamá se llevarán la sorpresa: su bebé ha girado en bloque sobre sí mismo, sin previo aviso. No es un movimiento que el niño haya programado hacer, por eso hasta él puede llevarse un pequeño susto. Suele ocurrir hacia el sexto mes. Una vez que lo ha probado, intentará perfeccionarlo de tal forma que alrededor de los ocho meses será capaz de girar por partes: primero el tronco superior y luego las piernas.

¿Cómo lo ha logrado?
Aunque parezca un movimieno sencillo, tiene su técnica: para poder hacerlo, los bebés tienen que disociar la cintura pélvica de la escapular –parte superior de la espalda–.

En un lateral coloca un juguete que llame su atención. Debe estar un poquito lejos para que no lo pueda tomar con la mano. Probablemente intentará llegar a él y te sorprenderá girando sobre sí mismo. Si aún no está preparado, simplemente alargará la mano sin llegar a tomarlo.

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