¿Es bueno ocultar los sentimientos negativos frente a nuestros hijos?

Según estudios, no es bueno ocultar los sentimientos negativos a nuestros hijos

Durante años los padres han seguido un claro mandato cultural: hay que contener las emociones negativas delante de los niños y mantener la compostura. Es necesario ocultar la tristeza o frustración y mostrar la mejor cara.

Así, garantizan a sus hijos una infancia feliz y equilibrada. Sin embargo, según los últimos estudios psicológicos, podríamos equivocarnos al ocultar las emociones negativas a los más pequeños.

Consecuencias perjudiciales

El estudio realizado por científicos de la Universidad de Toronto sugiere que cuando un padre reprime o disfraza sentimientos negativos, hay consecuencias perjudiciales para el bienestar de los padres y para la relación padre-hijo.

Los investigadores descubrieron que cuando los padres sentían emociones negativas, como la ira, la frustración y el resentimiento, y los ocultaban a sus hijos, los padres experimentaban una menor calidad de relación y una menor capacidad de respuesta a las necesidades, el bienestar y la autenticidad de sus hijos.

De hecho, reprimir las emociones y sentimientos es una tarea muy exigente desde el punto de vista cognitivo y emocional que termina desgastando a los padres y puede hacer que se “desconecten” de sus hijos. Como resultado, los niños pierden la sintonía emocional con sus progenitores y pueden interpretar ese comportamiento como distracción, desinterés o incluso rechazo.

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